mano

La mano es un componente fundamental del cuerpo humano y en esta entrada veremos algunas medidas de intervención para la Artrosis desde la terapia ocupacional. Está formada por una gran cantidad de estructuras anatómicas (huesos, músculos, nervios, tendones, ligamentos) y, además, desempeña un papel muy importante en nuestra vida diaria.

Si nos paramos a pensar en la rutina que llevamos a cabo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, la mano está involucrada en la mayoría de las actividades: Desayuno; Ducha; Vestido; Utilizar el móvil, teléfono, ordenador; Coger el transporte público; Ir a la compra; Comer.

No sólo es importante para el desempeño de esas actividades de la vida cotidiana si no también en tareas que, a priori, parecen más simples como: abrir una botella de agua, encender el grifo, utilizar los cubiertos, abrir una puerta, abrocharnos los botones de una camisa, entre muchas otras. Por último, y no por ello menos importante, tiene una función emocional muy significativa para el ser humano gracias a la cual acariciamos a las personas queridas, saludamos, nos damos la mano, etc.

Por todo lo anterior, cualquier alteración puede tener muchas consecuencias negativas y afectar a un gran número de actividades significativas para la persona.

Las patologías que afectan a la mano de personas mayores pueden ser de tres tipos principalmente:

  • Traumatológica como, por ejemplo: fracturas, lesiones de tendones como el síndrome del túnel del carpo, entre otras.
  • Reumatológica: artritis, artrosis.
  • Neurológica: ictus, enfermedad de Parkinson.

En este artículo vamos a centrarnos en la mano reumatológica y la patología más frecuente que puede aparecer en personas mayores: la artrosis.

La artrosis es una enfermedad que afecta a las articulaciones (unión de dos o más huesos) caracterizada por un deterioro progresivo del cartílago. Esta enfermedad es más prevalente en mujeres sobre todo entre los 40 y 50 años de edad y afecta con más frecuencia a las rodillas y manos. La artrosis conlleva las siguientes dificultades:

  • Dolor
  • Rigidez
  • Disminución de la fuerza muscular
  • Alteración de la movilidad articular
  • Deterioro funcional

La intervención del terapeuta ocupacional en personas con esta enfermedad se basará fundamentalmente en:

  • Aliviar el dolor mediante la confección de férula de reposo.
  • Conservar, mantener o mejorar la fuerza y la movilidad de las articulaciones mediante la realización de ejercicios específicos.
  • Mantener la función de la mano en el desempeño de las tareas cotidianas, adaptando utensilios, el entorno y realización de férula funcional para realizar las actividades con la menor carga articular.
  • Educar y asesorar tanto al paciente como a la familia proporcionando información sobre la enfermedad y su tratamiento.