Como hemos comentado en el Blog de Salus Mayores en anteriores ocasiones, el riesgo de caídas es uno de los eventos más traumáticos que nuestros mayores tienen la posibilidad de vivir en cualquier momento del día. Hoy volvemos a hablar de ello aportando ciertos datos que debemos tener en cuenta y que hacen que podamos prevenir más el sufrir una caída.

En primer lugar, debemos tener un control especial con la medicación. La revisión de estos medicamentos nunca está de más, sobre todo cuando se toman 4 o más fármacos, o muchos de ellos psicotrópicos, pues igual no son todos necesarios. Especial cuidado con aquellos medicamentos que contribuyen a un mayor riesgo de caídas, como lo s sedantes y los hipnóticos.

Los problemas visuales también están dentro de los elementos a controlar. El tipo de gafas puede ser crítico como factor de riesgo, pues por ejemplo, unas gafas tintadas aumentan la sensibilidad al contraste y unas gafas que maximizan la visión pueden distorsionar espacialmente la realidad.

La Vitamina D también es esencial como factor de prevención. Esta vitamina ayuda al cuerpo a absorber el calcio útil para la acción muscular y para desacelerar la pérdida mineral ósea. Los estudios científicos han demostrado que puede reducir el riesgo de caídas y fracturas en aproximadamente un 20% al mejorar la fuerza y la función muscular. Sin embargo, por diversas razones, las personas mayores son susceptibles al déficit de vitamina D. Su piel es menos eficiente en la producción de vitamina D que en personas más jóvenes, y muchos (especialmente los que viven bajo cuidado asistido) permanecen dentro de casa o evitan salir al aire libre. Es recomendable por ello el aporte con leche enriquecida en vit D.

En los centros de día de SalusMayores, fomentamos y potenciamos ejercicios de fortalecimiento, equilibrio y resistencia. En este ámbito físico, el riesgo de caídas está asociado a una falta de control motor y debilidad de los miembros inferiores. Desde el departamento de fisioterapia de SalusMayores los trabajos realizados incluyen estiramientos, equilibrio, coordinación, resistencia y sobre todo fuerza muscular, pues es el aumento de la fuerza la principal herramienta para que los pacientes ganen equilibrio tanto estático, como dinámico.

La evidencia científica nos dice que un programa de ejercicio donde se trabaje el fortalecimiento de los miembros inferiores y el equilibrio, al menos 2 o 3 veces por semana con un intensidad progresiva y adaptada, será la forma óptima de prevenir este incidente que tanto nos preocupa.

 

 

Fdo. Dpto. de Fisioterapia, Sergio López Mansilla

Nº colegiado: 14421

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