Muchas investigaciones concluyen que el ejercicio físico contribuye, no sólo a la mejora de la memoria, sino a la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Por tanto, el ejercicio físico no es solo beneficioso para nuestra salud y bienestar físico, sino que también mejora nuestro bienestar mental.

Ya hemos comentado los beneficios del ejercicio ante el estrés, ayudándonos a sentirnos mejor y mantener la calma, contribuyendo además a mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como a fortalecer los músculos, pero cabe resaltar la gran influencia que también tiene en nuestro procesamiento cognitivo.

Y ahora debemos preguntarnos ¿Cuánta cantidad de ejercicio es recomendable realizar para obtener esos beneficios? Se sabe que unos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana, esto puede ser sesiones de 30 minutos repartidas entre 3 a 5 veces por semana, son suficientes para mantenernos activos física y mentalmente. Como ejercicios pueden ser caminar, correr, montar en bicicleta, nadar…

Cómo influye el ejercicio en el cerebro

Como consecuencia del aumento del bombeo de sangre en el organismo, el cerebro se oxigena y nos ayuda a estar despejados, y a controlar la ansiedad y el estrés, pero además, ese bombeo de sangre contribuye a estimular la formación de nuevas neuronas, así como al fortalecimiento de las ya existentes y de sus uniones con otras neuronas, especialmente en el hipocampo, área del cerebro estrechamente vinculada con la memoria y el aprendizaje.

Por tanto, el ejercicio afecta a la memoria en tres niveles, optimiza nuestra forma de pensar, mejora el estado de alerta, la atención y la motivación.

Ejercicio físico y envejecimiento

En lo que respecta a las personas mayores, a medida que la población envejece, la preocupación por mejorar la calidad de vida es mayor, y para ello es importante mantener un buen funcionamiento mental.

Si bien el entrenamiento de las funciones cognitivas con ejercicios y juegos mentales es muy importante para su mantenimiento, la combinación de ese entrenamiento con la realización de ejercicio físico contribuirá de manera mucho más eficaz a evitar el declive del hipocampo, y, por tanto, a prevenir el deterioro de la memoria e incluso a ralentizar el mismo en el caso de enfermedades neurodegenerativas.

Obviamente, cuanto antes se empiece a realizar ejercicio mayores serán los beneficios que se obtendrán, sin embargo, ya sabemos que el cerebro continúa teniendo plasticidad neuronal a finales de la edad adulta, con lo que la combinación de ejercicio físico, entrenamiento cognitivo, y una alimentación saludable en los mayores contribuirá a que se mantengan más activos tanto física como mentalmente, e incluso a prevenir o ralentizar el deterioro.

Por tanto, no hay excusa, cuanto más se utiliza el cerebro a cualquier edad, más fuerte y más flexible se vuelve, para mantener el cerebro y la memoria sanos, además de los ejercicios mentales y una alimentación adecuada, practica deporte.

Álvaro Ávila Ponce

Terapeuta Ocupacional en Salus Mayores