En este apartado del blog de Centro de Día Salus Mayores, hablaremos sobre qué es la fisioterapia respiratoria, en qué consiste la terapia respiratoria en geriatría y qué ventajas puede aportarnos los ejercicios respiratorios en la mejora de nuestra calidad de vida.

Al hablar de la especialidad de fisioterapia respiratoria, no solo observamos el estado fisiológico de nuestros pulmones y estructuras asociadas, sino también cómo podemos mejorar la capacidad respiratoria de nuestro paciente a través del uso de ejercicios de incentivación volumétrica o mediante el tratamiento físico del paciente de otros segmentos relacionados al sistema respiratorio.

Un ejemplo se presenta en la columna vertebral, un anciano con cifosis dorsal senil (caracterizada por una desviación de la zona dorsal de la columna a una posición flexora) tendrá repercusiones sobre la movilidad y eficacia en la apertura de la parrilla costal en los movimientos de inspiración y espiración, afectándose al ritmo diafragmático y provocando una alta presión a nivel abdominal. Esta posición de la columna puede desencadenar patologías respiratorias como el enfisema toracógeno senildisminución de la capacidad respiratoria de manera global o a nivel visceral sobre los órganos situados en la cavidad abdominal.

 

 

Aún así, y pese a que las disfunciones físicas afectan a nuestra mecánica respiratoria, el objetivo de esta terapia es mejorar el sistema de ventilación/perfusión a través de ejercicios que, además de mejorar la capacidad pulmonar, permita a nuestro paciente aprender a cómo realizar de forma adecuada el ciclo respiratorio completo o el uso de la tos como mecanismo excretor de secreciones, y que sepa identificar cuando puede sufrir las diversas afectaciones pulmonares en el anciano, como la neumonía, la atelectasia, y en el caso de pacientes fumadores, el EPOC.

Algunos de los ejercicios que se realizan en sesión para obtener la recuperación pulmonar satisfactoria, son por ejemplo los ejercicios de automatización diafragmática, en los que buscamos que el paciente aprenda la respiración fisiológica y la integre en su vida cotidiana. Este tipo de ejercicios consisten en la realización de ciclos respiratorios en diversos pasos:

  1. La inspiración se toma mediante la nariz, que permite calentar el aire (impidiendo la inflamación a nivel traqueal o bronquial), y que además depura el aire a su paso por las mucosas nasales. Este tipo de respiración debe realizarse con la musculatura del cuello relajada e intentando hinchar lo máximo posible nuestros pulmones.
  2. La espiración a través de la boca, regulando el flujo espiratorio.
  3. Todo ello, junto al ritmo inspiración-espiración permite la movilidad diafragmática, tonificándolo, y disminuyendo la presión a nivel abdominal.

Por otro lado, los ejercicios de tonificación de la faja abdominal, permiten potenciar esta estructura que actúa conjuntamente con el diafragma. Este tipo de ejercicios se realiza mediante la elevación de piernas, junto a la realización de ciclos respiratorios acompasados para aumentar la tensión a nivel abdominal.

Junto a los anteriores también pautamos ejercicios toraco-dorsales para aumentar o mantener la elasticidad de la caja torácica para obtener una respiración armónica. En este caso, estos ejercicios se realizan delante de un espejo donde el paciente pueda observar cómo se expande y cierra su caja torácica, y pueda obtener un buen aprendizaje de como se mueve su cuerpo y cómo corregir ciertas posturas que incrementan su bienestar no solo en la respiración, sino en la movilidad física de su cuerpo.

Como terapia complementaria instruimos en ejercicios para incrementar la movilidad de la columna vertebral, para reducir la cifosis senil y todas las disfunciones que puedan irrumpir en una buena mecánica respiratoria.

Al final de la sesión, realizamos la denominada “vuelta a la calma”, que permite acabar cada sesión sin que se produzcan alteraciones a nivel cardiopulmonar, como taquicardia o taquipnea (aumento del ritmo respiratorio incontrolado, que puede producir una alcalinización de la sangre), teniéndolo muy en cuenta aquellos pacientes con disfunciones cardíacas.

En aquellos pacientes que no posean disfunciones cardiopulmonares, además debe prescribirse un reentrenamiento para el esfuerzo, que implique un gasto cardíaco que permita progresivamente aumentar nuestra percepción del esfuerzo. Esto nos da la posibilidad de incrementar la carga de ejercicios pulmonares que lleven a la realización de una actividad física normal, que mejore nuestro bienestar físico y mental.

En definitiva, una terapia física y respiratoria guiada por un fisioterapeuta, y dirigida a la población anciana con disfunciones cardiopulmonares, a través de los ejercicios anteriormente mencionados junto a realización de ejercicios respiratorios con biofeedback con el uso de instrumentos que nos permitan identificar cuanta capacidad inspiratoria y espiratoria poseen nuestros pacientes, (como por ejemplo los incentivadores volumétricos, los threshold-pep o el flutter), permiten un aumento de la calidad de vida y una mejor materialización de las actividades de la vida diaria.