El funcionamiento en los centros de día se caracteriza por la gran diversidad y variedad de actividades que se realizan. Respecto a las actividades físicas, todos los días se realiza una tabla de gerontogimnasia donde se trabaja la movilidad articular de todas las regiones del cuerpo.
Posterior a esta tabla, los mayores pasan al gimnasio donde se hace un trabajo de fuerza y más focalizado a las necesidades de cada uno. La actividad física adaptada para mayores puede realizarse en grupos reducidos cuando los mayores comparten características similares en su estado de salud o presentan las mismas necesidades. En cambio, cuando se presenta una patología concreta o la persona se encuentra a un nivel muy inferior o superior que el resto de sus compañeros se recomienda; o bien cambiar de grupo a otro que se adapte más a su estado, o si no, realizar los ejercicios de manera individualizada.
Cuando ya se ha trabajado específicamente mediante el ejercicio terapéutico, se puede pasar a realizar un ejercicio más de entretenimiento y ocio, como pueden ser, juegos en parejas o por equipos que requieran pensar, debatir, una comunicación entre los participantes. Algunos de estos juegos pueden ser una búsqueda del tesoro, el juego de los ojos vendados y que te guíe el compañero, el juego de cuatro a la vez, etc.
Pero no solo se limita la actividad dentro del centro o del gimnasio, el exterior y el terreno irregular son espacios muy útiles para el entrenamiento de estas personas, pudiendo variar la dificultad de la actividad según en dónde se realice. El exterior también nos ofrece un trabajo cognitivo complementario, puesto que el mayor debe estar atento no solo a la actividad que realiza sino también al resto de estímulos de la calle (el ruido, los coches, el resto de transeúntes, las condiciones climatológicas, etc).