La estimulación cognitiva para personas mayores consiste en la realización de actividades programadas para entrenar alguna o varias áreas cognitivas. Puede realizarse con métodos tradicionales de ejercicios de papel y lápiz, en dinámicas grupales o con soportes tecnológicos.

Comúnmente las personas con la formación precisa para llevar a cabo la estimulación cognitiva son los psicólogos, pero a menudo los terapeutas ocupacionales se forman específicamente en esta área y se enfrentan con el conocimiento necesario para desarrollar con éxito esta labor.

VEN A CONOCERNOS
Tramitamos tu plaza subvencionada GRATIS
Reserva ya tu plaza

Servicio disponible en nuestros centros de día

Programa de estimulación cognitiva

Los cuadernos de estimulación se pueden adquirir en internet o en papelerías, por ejemplo, esteve pone a disposición de todo el mundo tres cuadernos de diferentes niveles de dificultad que se pueden descargar gratuitamente.

En los últimos años se han desarrollado también numerosos programas para ordenador o tabletas que personalizan la dificultad y la gama de ejercicios para la persona, un ejemplo de ellos son: Smartbrain, Sincrolab, Unobrain o Imentia.

En Salus mayores hemos desarrollado nuestros cuadernos y disponemos de licencia para alguna de estas aplicaciones, además acompañamos al mayor para que la estimulación cognitiva que realice desde casa sea ajustada.

De la estimulación cognitiva se beneficiaría cualquier persona, pero tiene especial significado que se utilice cuando envejecemos ya que a medida que cumplimos años las capacidades cognitivas tienden a mermarse, a partir de los 75 años se produce un descenso brusco de la memoria y de la capacidad para resolver problemas entre otras. También se utiliza en demencia para mantener la función cognitiva.

Principales ejercicios en Salus Mayores

La estimulación cognitiva debe ser guiada y planificada por un profesional, esto permitirá ajustar los ejercicios a las dificultades precisas y emplear los tiempos óptimos. A continuación se va a hacer un breve repaso de las capacidades cognitivas que comúnmente se entrenan en estimulación cognitiva en mayores proponiendo ejemplos de ejercicios para ello.

  • Atención: en su entrenamiento se estimulan los diferentes componentes de ella: Selectiva, Sostenida, Dividida, Alternante.
    Ejemplo de ejercicios: Tareas de cancelación, sopas de letras.
  • Memoria: Para su entrenamiento se emplea el aprendizaje de mnemotecnias verbales o visuales (tanto en MT como en MLP). También se puede utilizar en terapia el refuerzo de ayudas externas como agendas.
    Ejemplo de ejercicios: Ejercicios de categorización o asociación.
  • Funciones ejecutivas: Los déficits en funciones ejecutivas influirán en la adecuada regulación de otros procesos cognitivos. Su deterioro tienen un gran impacto para satisfacer con éxito las demandas de la vida diaria. Dentro de función cognitiva encontramos:
    • Iniciativa: se trabaja a través de ayudas externas, creación de hábitos, rutinas, alertas ambientales, reforzando autonomía y ayudando en la planificación del día.
    • Fluencia de palabras: se trabaja con ejercicios de fluidez fonológica y semántica.
    • Toma de decisiones y solución de problemas: Es importante que el terapeuta trabaje sobre la capacidad de reconocer los propios estados emocionales y la implicación de esto en la toma de decisiones. También se trabaja mediante ejemplos de conflictos donde se analiza paso a paso la solución según los modelos de resolución de problemas.
    • Planificación y autorregulación: Se trata de la capacidad de revisar los pasos que nos llevan a conseguir un objetivo final. En entrenamiento del uso de notas, ayuda para adquirir hábitos o elaborar objetivos, planes semanales, mensuales o anuales: horarios, alarmas, calendarios… Así como enseñar a priorizar tareas, organizar materiales y el lugar donde va a trabajar y realizar listas son ejercicios útiles en el entrenamiento de esta capacidad.

Estimulación cognitiva y plasticidad cerebral

La estimulación cognitiva consiste en la realización de actividades para mejorar, bien una determinada área cognitiva (atención, memoria, etc.), bien el rendimiento cognitivo global. Cualquier persona se beneficia de esta actividad ya que potenciará sus capacidades y les protegerá del deterioro cognitivo asociado a la edad, a la demencia o a una lesión por accidente de tráfico o ictus.

Que la estimulación cognitiva produce una mejora de tales capacidades no es algo que solo podemos observar a través del rendimiento en tests o en tareas cotidianas. Las técnicas de neuroimagen nos han permitido ver el cerebro y nos están permitiendo descubrir qué ocurre en él para que realmente seamos mejores en unas habilidades determinadas.

Actualmente sabemos que el entrenamiento cognitivo produce unos cambios en nuestro cerebro mediante un proceso al que llamamos plasticidad. Podemos definir la plasticidad como la capacidad de nuestro cerebro para adaptarse a su propio estado o a las demandas del medio externo.

En 1950 estudios como los de Hebb demostraron tal proceso en el cerebro del niño en desarrollo. Más tarde se descubrió la plasticidad en las personas que habían sufrido una lesión cerebral. Pero lo más interesante para nosotros es que recientemente, en el año 2008 los científicos Draganski y May han descubierto que el simple entrenamiento produce plasticidad en el cerebro adulto. Esto quiere decir que con el aprendizaje, la experiencia y el ensayo se producen cambios funcionales y estructurales en nuestro cerebro. De ahí la idea de que los ambientes estimularmente enriquecidos y que constantemente demandan nuestras funciones cognitivas producirán una mejora en el rendimiento cognitivo general. Es decir, darán lugar a personas con mejor memoria, con una capacidad mayor de tolerar la frustración, con capacidad de atender una o más cosas a la vez con menos sensación de cansancio, más capaces de planificarse, organizarse, de invertir su tiempo eficazmente, de alcanzar mayor fluidez en su lenguaje o entender mejor a las otras personas.

Hoy día está en vía de estudio qué le ocurre exactamente a la célula para que los cambios cerebrales acontezcan. Hasta el momento se ha podido observar cómo las neuronas proliferan en el hipocampo (estructura cerebral localizada en los lóbulos temporales, ha sido relacionada principalmente con el aprendizaje y la memoria), se ha observado angiogénesis (formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de los vasos preexistentes) y activación de microglías (pequeñas células que se encargan de recoger restos celulares: lípidos, pigmentos, hierro. Su función fundamental es de “limpieza”). Se ha visto que todos estos cambios son mediados por un incremento en la expresión de ciertas sustancias como el BDNF (brain-derived neurotrophic factor), el NGF (nerve growth factor), el NMDA (N-methyl daspartate) o el AMPA (amino-3-hydroxy-5-methyl-4-isoxazole propionic acid).

Una evidencia empírica de esta plasticidad se vio en un estudio en el que se entrenaba a primates para utilizar un rastrillo como herramienta que les ayudaba a alcanzar alimento. Tras este entrenamiento se observó en resonancia magnética un aumento de la fuerza y densidad de las conexiones temporoparietales y del surco intraparietal, zonas relacionadas con la tarea que realizaban los monos.

A la base de estas evidencias desde Salus Mayores recomendamos que cualquier persona trabaje y estimule sus capacidades cognitivas para mejorarlas.

Conoce nuestro servicio de neuropsicología para mayores.

Últimos posts de nuestro blog

Contactanos
¿Necesitas ayuda?