El síndrome de inmovilismo, es conocido como el gigante de la geriatría. Son un conjunto de cuadros, habitualmente originados por la conjunción de signos y síntomas multifactoriales con alta prevalencia en el anciano y que son, con frecuencia el origen de la incapacidad funcional y social. Es un gran reto en la asistencia geriátrica por lo general, generan mayor morbilidad y consecuencias graves que la propia enfermedad desencadenante.
Existen dos tipos:
- Relativo: Existe dependencia en las AVD (Actividades de la Vida Diaria) y riesgo de encamamiento.
- Absoluto: Encamamiento, institucionalización y sobrecarga máxima del cuidador.
Es el descenso de la capacidad para desempeñar las AVD, por deterioro de las funciones motoras, se caracteriza por la reducción de tolerancia a la capacidad física, debilidad muscular progresiva y en casos graves, pérdida de automatismos y reflejos posturales necesarios para la deambulación.
Epidemiología
- El 18% de los mayores de 65 años presenta dificultades para la movilidad.
- El 50% de los mayores de 75 años presenta problemas para salir de su domicilio.
- El 33% de los mayores de 80 años con inmovilidad aguda muere a los 3 meses.
- El 50% de los mayores de 80 años con inmovilidad aguda muere a los 12 meses.
Como hemos mencionado anteriormente, es un conjunto de signos y síntomas multifactoriales viéndose afectado la globalidad de la persona, pudiendo afectar a si sistema cardiovascular, musculo-esquelético, respiratorio, nervioso, digestivo, genitourinario, endocrino, a la piel y a la capacidad cognitiva.
Existen diferentes factores de riesgo que se pueden englobar en dos grandes grupos, los intrínsecos y los extrínsecos.
Intrínsecos
Entre ellas las enfermedades musculo-esqueléticas (Fx de cadera, osteoporosis, etc.), enfermedades neurológicas (Alzheimer, ACV), enfermedades cardiovasculares o respiratorias, déficits sensoriales (visión o audición), o uno de los mas comunes que es el síndrome de Kennedy o síndrome poscaída.
Por ejemplo, en el síndrome poscaída, se producen modificaciones emocionales, psicológicas y sociales en el anciano, tales como la pérdida de la autonomía e independencia, disminución de actividades sociales y la sensación de inseguridad y fragilidad.

Extrínsecos
Factores iatrogénicos (prescripción de reposo, medidas de restricción física o fármacos), factores ambientales (hospitalización o barreras arquitectónicas), factores sociales (falta de recursos o estimulo por parte del entorno).
Fisioterapia y su importancia
El objetivo principal en personas con síndrome de inmovilismo es recuperar la máxima funcionalidad posible, reeducar al paciente en el uso de la función e integrar al paciente en su entorno. Otros objetivos importantes son:
- Control de síntomas: Evitar la rigidez articular y atrofia muscular, analgesia, mejora de equilibrio estático y dinámico, propiocepción, reeducación de la marcha.
- Educación sanitaria: Entrenar al paciente y a la familia, dar pautas que requieren la intervención de cuidadores. Involucrar a la familia en el proceso asistencial y fomentar el mantenimiento domiciliario.
- Readaptación del entorno: Instruir el uso de ayudas técnicas y adaptaciones necesarias, potenciar las habilidades residuales del paciente, propiciar bienestar al paciente y otorgarle seguridad.
Antes de cualquier tratamiento por parte de los especialistas en fisioterapia para mayores, se tienen que tener en cuenta los siguientes puntos:
- Contraindicaciones absolutas (dolor no controlado, fases agudas, riesgo de agravar patología, no contar con la colaboración familiar), relativas (deterioro severo de equilibrio, debilidad muscular extrema, falta de motivación, enfermos terminales)
- Progresividad en el tratamiento: Encamamiento, sedestación, bipedestación, deambulación.
- Prevenir e intervenir en posibles complicaciones que surjan sobre la marcha.
- Generar una rutina de tratamiento y no interferir en su rutina establecida, buscando el horario mas adecuado para las sesiones.
- La causa de la inmovilidad y la situación basal.
