Centro de día de rehabilitación de ictus

En SalusMayores somos especialistas en rehabilitación de ictus en Madrid. Con un completo equipo de profesionales, trabajamos de manera integral para mejorar la calidad de vida de nuestros usuarios en nuestro centro de día. En Salus nos preocupamos de nuestros pacientes como si fueran nuestra propia familia.

¿Qué es el ictus?

El ictus es una enfermedad cerebrovascular (acv) que afecta a los vasos sanguíneos que llevan la sangre al cerebro. Ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe o se tapona por un coágulo e impide la llegada de oxígeno y nutrientes a las células nerviosas, que acaban muriendo. A partir de los 55 años, aumenta la probabilidad de sufrir un ictus y existen factores que predisponen a padecerlo, como tener la tensión alta, diabetes, un problema cardiovascular, fumar, beber alcohol, etc… entre otras secuelas, pueden aparecer déficit del lenguaje, problemas cognitivos y trastornos emocionales, que pueden restar calidad de vida a la persona.

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Servicio disponible en nuestros centros de día

El servicio de rehabilitación de ictus en Madrid esta disponible en los siguientes centros de día de Salus Mayores:

Definición del Ictus

El ictus o daño cerebral adquirido hace referencia a la alteración transitoria o permanente de una o varias áreas del cerebro como consecuencia de un trastorno de la circulación cerebral que altera el transporte de oxígeno o nutrientes. Puede ser isquémico si se debe a la falta de aporte de oxígeno o hemorrágico si está causado por la extravasación de sangre por rotura de un vaso intracraneal.

Síntomas del ictus

Los síntomas en el daño cerebral adquirido son claves a la hora de actuar. Pues son un claro indicador de la necesidad de llamar a emergencias y que se establezca el código ICTUS. Los síntomas que indican que una persona puede estar sufriendo un ictus y requieran de atención y tratamiento médico son los siguientes:
• Entumecimiento o problemas de movimiento
• Pérdida de fuerza, de sensibilidad u hormigueos en mitad del cuerpo
• Dificultad repentina del lenguaje. Tanto para la atención y comprensión como para la expresión.
• Pérdida súbita de la visión de un ojo.
• Dificultad o pérdida de equilibrio y/o coordinación.
• Dolor de cabeza intenso y repentino diferente al habitual

La sintomatología varía en función del área (o áreas) afectadas, de manera que podemos inferir la localización de la lesión de acuerdo a las alteraciones cognitivas que presente el paciente. De este modo las secuelas se pueden clasificar en:

  • Alteraciones neurosensoriales: campo visual, motilidad ocular, agudeza visual, audición, equilibrio, olfato y gusto, propiocepción, sensibilidad táctil, etc.
  •  Discapacidad motora: hemiplegia, hemiparesia, ataxia, parestesias, torpeza motora, etc.
  • Trastornos de la comunicación: Afasia de Broca, Afasia de Wernicke, Afasia mixta, disfonía, disartria, etc.
  • Alteraciones neuropsicológicas: alteraciones en atención, memoria, gnosias, praxias, funciones ejecutivas, cognición social, etc.
  • Actividades de la vida diaria: Higiene, vestido, desplazamientos, alimentación, manejo del dinero, preparación de comidas, gestión económica, etc.
  • Alteraciones psicológicas: sintomatología ansiosa, depresiva, cambios de personalidad, rigidez mental, sensibilidad a la interferencia, etc.

Servicio de Rehabilitación de Ictus en Madrid

Las personas que hayan sufrido un ictus, después de recibir la atención médica pertinente en un hospital es muy probable que requiera de un tratamiento especializado individualizado para las secuelas que haya podido dejar la lesión. Este tratamiento se compondrá de distintos tipos de terapia como son fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología, etc. Se necesitan profesionales especializados en daño cerebral y que cuenten con los conocimientos necesarios para abarcar este tipo de patología.
En Madrid existen numerosos centros con profesionales muy preparados para trabajar con las personas que hayan sufrido este daño. Desde clínicas que se dedican únicamente a la rehabilitación de lesiones como son el ictus o daño cerebral adquirido hasta centros que tratan cualquier tipo de lesión o daño neurológico como es el caso de los centros de día.

La rehabilitación de los pacientes que han sufrido un ictus es muy compleja, ya que como mencionábamos, no existen dos casos iguales. La heterogeneidad de los síntomas implica un abordaje interdisciplinar de estos casos, por lo que es necesario la coordinación de todo un equipo de profesionales para el correcto desarrollo del programa de rehabilitación (fisioterapeutas, logopedas, neuro psicólogos, terapeutas ocupaciones, trabajadores sociales, etc).

Desde el servicio de neuropsicología realizamos una valoración pormenorizada de la sintomatología que presentan los usuarios, así como un análisis de toda la información aportada por informes de otros profesionales sanitarios y pruebas de neuroimagen.
La rehabilitación de los Ictus presenta unas características singulares:
– Cuando los daños no son muy graves se produce el proceso de recuperación espontánea, en el que se produce una recuperación espontánea de algunas de las funciones.
– Cuando los daños son más graves la manera de actuar sigue tres mecanismos:
1. Reinstauración: Trabajar insistentemente una función con el objetivo de recuperar su rendimiento previo.
2. Reorganización: ante daños muy graves, se busca que una función cognitiva se fundamente en otra red neuronal diferente.
3. Compensación: ante lesiones con muy mal pronóstico (por ejemplo, afectación del hipocampo con déficit mnésico correspondiente), se busca compensar los déficit (con una agenda, recordatorios, diarios, etc).

Existen ciertos factores que son predictores de una mejor o peor recuperación:
La edad: la rehabilitación tiene mejor pronóstico cuanto menor es la edad del paciente. En población infantojuvenil no se sigue este criterio ya que se consideran de riesgo aquellas afecciones que ocurren antes de los 16 años (ya que el cerebro se encuentra en desarrollo).
Reserva cognitiva: bagaje cultural previo.
Inicio de la rehabilitación: resulta determinante en el pronóstico de los pacientes el inicio de rehabilitación en fases agudas tras el ictus.
Conciencia de la enfermedad: pacientes con anosognosia, o déficit de conciencia de la enfermedad, tienen peor pronóstico de recuperación.
La intervención en la rehabilitación de ictus, dependiendo de la necesidad del paciente, se puede llevar a cabo en varios niveles:

  • Prevención: En personas que han sufrido más de un accidente cerebro vascular (ACV), que se les han detectado como grupo de riesgo o sufren pequeñas isquemias que pueden dar lugar a un cuadro demencial, trabajamos en la educación y puesta en marcha de programas de control de los factores de riesgo, a través de la dieta, el ejercicio físico, la estimulación cognitiva y el control de la tensión arterial y otros parámetros como colesterol, coagulación, etc).
  • Movilidad: Desde la fisioterapia neurológica, se trabaja en la recuperación de miembros hemipléjicos, de parexias de miembros superiores, inferiores y parexias faciales, tanto en la reducción de la espasticidad como en la recuperación del movimiento. Se abordan problemas de equilibrio y coordinación como consecuencia del ictus. En casos de afectación severa como estados de consciencia mínima se trabaja en movilización pasiva y fisioterapia respiratoria.
  • Habla: Desde neuropsicología y logopedia se trabaja conjuntamente en la recuperación del lenguaje expresivo y comprensivo en afasias, apraxias del habla o disartrias. En casos en los que la recuperación no es posible ayudan al paciente a la instauración de sistemas de comunicación alternativa y entrenan en recursos comunicativos al propio paciente y a su familia.
    Nutrición: Dietas personalizadas para mejorar el estado de salud, controlar factores de riesgo y mejorar procesos como la disfagia (alteración en la deglución de los alimentos). Complementado con la supervisión de las comidas realizadas en los centros y la prescripción médica de suplementos nutricionales adecuados.
  • Cognición: Otras áreas cognitivas como memoria, atención, praxis, percepción, razonamiento, planificación, juicio social, control cognitivo, entre otras, a menudo se encuentran deterioradas tras un ictus. El programa de rehabilitación cognitiva llevado a cabo por neuropsicólogos ponen en marcha todos los mecanismos posibles para la reinstauración de la capacidad o la compensación de los déficits.
  • Sociabilización y ocio: A menudo, la persona que ha sufrido un ictus debe dejar de hacer algunas de las actividades que le aportaban placer y satisfacción, saber adaptar a sus gustos las actividades o proponer otras dentro de su interés es un trabajo fundamental para el bienestar emocional y la autoestima de la persona que ha sufrido cambios en su vida, el terapeuta ocupacional junto con los monitores de ocio son los profesionales adecuados para poder hacer esta aceptación y transición con éxito.
  • Emociones y comportamientos: Tras sufrir un ictus, es frecuente encontrar cambios en la personalidad, en los comportamientos y en las emociones de la persona que se suman a otras dificultades haciendo que a menudo la familia se sienta con pocos recursos y herramientas para manejar el día a día. El psicólogo especializado puede ofrecer apoyo, información y tratamiento de esta sintomatología.
  • Asesoramiento en productos de apoyo: El terapeuta ocupacional es el profesional adecuado para formar y aconsejar sobre la modificación del entorno y los productos que pueden facilitar las tareas diarias del paciente y la familia de una persona que ha sufrido un ictus.
  • Información y acompañamiento: en etapas agudas del ictus, desde la hospitalización hasta la puesta en marcha del programa de rehabilitación y la adaptación a la casa tras la fase hospitalaria.

Fisioterapia en la rehabilitación de ictus

La fisioterapia es fundamental para el tratamiento de las secuelas en estas personas. Es la terapia que busca devolver la función y actividad física normal que la persona afectada poseía antes del daño. Se debe prestar especial atención a qué área cerebral ha sido afectada, ya que en función de ello se manifestarán unas determinadas características y se necesitará un tipo de tratamiento u otro. Es sumamente importante que este tipo de terapia se inicie lo más pronto posible. Por ello, ofrecemos este servicio en nuestros centros, ya que somos expertos en rehabilitación de ictus en Madrid.

El daño cerebral adquirido es una de las principales causas de discapacidad en España. Concretamente los ictus tienen una alta incidencia en la población y dan lugar a alguna forma de discapacidad (física, cognitiva o funcional).

El término ictus hace referencia a cualquier trastorno de la circulación cerebral, generalmente de comienzo brusco y que puede ser consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo de alguna zona cerebral (isquemia), o de la rotura de una arteria o vena (hemorragia).

El perfil de afectación varía en función de las áreas cerebrales dañadas, por lo que es muy difícil encontrar dos casos iguales. Esto hace necesario realizar una exhaustiva evaluación neuropsicológica de las funciones cognitivas para examinar de manera rigurosa todas las secuelas producidas como consecuencia del daño cerebral.

Tipos de ictus

Los ictus pueden producirse por dos mecanismos:
Interrupción del flujo sanguíneo. El flujo sanguíneo habitual en el cerebro puede interrumpirse de dos formas:
Trombo: Obstrucción por un coágulo.
Embolia: un fragmento de material orgánico (colesterol por ejemplo), viaja por el sistema arterial hasta que se encuentra una ramificación más estrecha por donde no puede pasar y la tapona.
Rotura de una arteria o vena: provoca una hemorragia que aumenta la presión intracerebral, y ocupa tejido nervioso (sustancia gris y sustancia blanca).

Tratamiento del Ictus

En Salus Mayores ofrecemos un servicio completo de tratamiento del Ictus en personas mayores en Madrid.

Los accidentes cerebrovasculares se refieren a alteraciones en la irrigación sanguínea cerebral. Pueden darse bajo dos condiciones: (1) interrupción del flujo sanguíneo por obstrucción (accidente isquémico) y (2) hemorragia (accidente hemorrágico).

La principal causa de obstrucción es la creación de placas arterioescleróticas en las paredes arteriales cerebrales, que interrumpen el paso de la sangre dando origen a una zona isquémica y con ello, a un infarto del área irrigada por la arteria correspondiente.

La obstrucción puede ser causada por un émbolo, que cierra el vaso encefálico, produciendo un accidente embólico. Cuando la obstrucción es transitoria y desaparece en menos de 24 horas, se considera un accidente isquémico transitorio. La naturaleza transitoria puede anticipar un accidente mayor, o ir creando múltiples zonas de pequeños infartos, dando lugar a un cuadro de deterioro cognitivo del paciente (demencia arterioesclerótica, vascular, o demencia por infartos múltiples). Aunque se supone que la recuperación de este tipo alteración es total, una evaluación neuropsicológica de estos pacientes refleja la presencia de leves déficit cognitivos residuales.

Los accidentes causados por hemorragia proceden de la ruptura de una aneurisma (ensanchamiento anormal de una parte de una arteria) que sangra en el área subaracnoidea. La sintomatología propia de la hemorragia es cefalea grave, nauseas, vómito y perdida de conciencia, tras lo que pueden aparecer otros signos neurológicos. No obstante, los síntomas dependen de la extensión de la hemorragia y de la zona afectada.

En qué consisten los tratamientos del Ictus

En fases agudas, es fundamental actuar de forma inmediata ante los primeros signos. Dada la emergencia, lo principal es determinar qué tipo de accidente cerebrovascular estas teniendo, para lo que se podrían realizar las siguientes pruebas:

  • Exploración inicial: el facultativo realizara una aproximación inicial (escuchar el corazón, revisar presión arterial, etc). También hará un examen neurológico para valorar como un posible accidente cerebrovascular puede estar afectando tu sistema nervioso.
  • Análisis sanguíneo.
  • Tomografía computarizada cerebral: la tomografía axial computarizada (TAC) permite obtener una imagen detallada de tu cerebro, permitiendo analizar posibles sangrados, isquemias, tumor u otras afecciones. El contraste permite observar los vasos sanguíneos con mayor detalle.
  • Imágenes por resonancia magnética cerebral (RMN estructural; RMN funcional): Permite obtener una imagen detallada del cerebro y de mayor resolución que la tomografía axial.
  • Ecografía de la carótida: permite obtener imágenes detalladas del interior de las carótidas en el cuello, lo que facilita el análisis de posibles depósitos de grasa y el flujo sanguíneo.

Tratamientos en función del tipo de Ictus

En fases iniciales, es muy importante identificar el tipo de accidente cerebrovascular que el paciente esté sufriendo, ya que la forma de proceder es diferente en cada afección.

Tratamiento del Ictus Isquémico

Teniendo en cuenta la etiología y potencial curso del ictus isquémico, los médicos orientan sus esfuerzos en restablecer rápidamente el flujo sanguíneo al cerebro del paciente y reducir al máximo los riesgos. Se puede proceder de diferentes maneras:

  • Medicamentos intravenosos de emergencia: el objetivo es disolver el coagulo, para lo que debe administrarse antes de 4,5 horas desde el inicio de los primeros síntomas. El tratamiento rápido aumenta las posibilidades de supervivencia y reducir posibles complicaciones.
  • Intervención endovascular de emergencia: en ocasiones se determina intervenir directamente dentro del vaso sanguíneo bloqueado. Se puede proceder de diferentes maneras:
    • Medicamentos administrados por un catéter.
    • Extracción del coagulo.

Tratamiento del Ictus Hemorrágico

El tratamiento se orienta a controlar el sangrado y reducir la presión cerebral que causa el exceso de líquido. Algunas formas de proceder se detallan a continuación:

  • Medidas de emergencia: administración de medicamentos que reduzcan la presión intracraneal, presión arterial, prevenir espasmos de los vasos sanguíneos y convulsiones.
  • Cirugía: ante hemorragias extensas, el medico puede determinar realizar una cirugía para extraer la sangre y aliviar la presión intracraneal del paciente. Esto además permite reparar problemas vasculares asociados a la hemorragia.
  • Recorte quirúrgico: colocación de una pinza en la base de la aneurisma para detener el flujo sanguíneo.
    Extirpación de la malformación arteriovenosa: con ello se elimina el riesgo de ruptura y reduce el riesgo de sufrir hemorragia.
  • Radiocirugía estereostática: repara malformaciones de los vasos sanguíneos mediante haces de radiación.

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