La aparición de sintomatología depresiva es frecuente en población mayor, y más concretamente en pacientes con deterioro cognitivo. Esta afirmación pretende dar visibilidad a la aparición de ciertos signos, que pueden considerarse “normales” como señal de envejecimiento; no obstante, la aparición de fluctuaciones en el estado anímico debe ser tenida en cuenta y realizar una evaluación de los síntomas, gravedad y repercusión funcional y cognitiva.

La vejez, entendida en el contexto del ciclo vital de una persona, es una etapa de muchos cambios, en los que predomina la pérdida de seres queridos, enfermedad, pérdida de funcionalidad, independencia, autonomía, etc. Sin embargo, no todos los pacientes desarrollan depresión. En ocasiones se puede dar como resultado de lesiones en el tejido cerebral de áreas responsables del procesamiento afectivo.

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Servicio disponible en nuestros centros de día

El servicio de tratamiento de depresión en ancianos está disponible en los siguientes centros de día de Salus Mayores:

En qué consiste el tratamiento de depresión en ancianos

Es muy importante realizar un diagnóstico adecuado. Cuando una persona presenta deterioro cognitivo y además sintomatología depresiva, puede ser difícil diferenciar el problema primario. En algunos casos, las alteraciones cognitivas pueden ser independientes del trastorno neurocognitivo y mejorar con el tratamiento de la depresión (pseudodemencia depresiva).

Se deben valorar los síntomas depresivos y su intensidad, además de determinar si son una reacción a situaciones más o menos concretas o si realmente la depresión es grave “sin causas externas aparentes”.
Una vez se hayan descartado enfermedades orgánicas, se procederá a tratar la depresión.

Ante sintomatología grave, se realiza una intervención farmacológica (antidepresivos). La acción de estos medicamentos no es inmediata, suele tardar entre 2 y 4 semanas.

Tipos de depresión en personas mayores

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, existen diferentes tipos de trastornos depresivos:

  • Trastorno de depresión mayor: se caracteriza por un estado de ánimo deprimido o por una pérdida de interés-placer. Para considerarse como tal, deben darse cinco o más síntomas durante dos semanas y representan un cambio en el funcionamiento previo:
    • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días.
    • Disminución del interés o el placer por casi todas las actividades, la mayor parte del día casi todos los días.
    • Pérdida o aumento de peso considerable.demencia-parkinson
    • Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
    • Agitación o retraso psicomotor.
    • Fatiga, pérdida de energía.
    • Sentimientos de inutilidad, culpabilidad.
    • Disminución de la capacidad para concentrarse.
    • Pensamientos de muerte recurrentes.
  • Trastorno depresivo persistente (distimia): presencia de sintomatología depresiva (desesperanza, baja autoestima, poca energía, falta de concentración, insomnio o hipersomnia, y alteración del apetito), que durante un periodo de por lo menos 2 años, nunca ha estado sin los síntomas durante más de dos meses seguidos.
  • Trastorno depresivo inducido por una sustancia/medicamento: alteración importante y persistente del estado de ánimo, que se caracteriza por un estado de ánimo deprimido, y disminución notable del interés o placer por casi todas las actividades, que se han desarrollado durante poco tiempo después de la intoxicación, abstinencia o exposición a un medicamento.
  • Trastorno depresivo debido a otra afección médica: alteración importante y persistente del estado de ánimo, que tras la exploración se considera como consecuencia fisiopatológica directa de otra afección médica.
  • Otros trastornos depresivos especificados:
    • Depresión breve recurrente: presencia concurrente de un estado de ánimo deprimido y al menos otros cuatro síntomas de depresión durante 2-13 días por lo menos una vez al mes, durante un mínimo de 12 meses.
    • Episodio depresivo de corta duración: afecto deprimido y al menos otros cuatro síntomas de depresión entre 4 y 13 días de duración (no debe cumplir criterios de trastorno bipolar).
    • Episodio depresivo con síntomas insuficientes: afecto deprimido y al menos otros cuatro síntomas de un episodio de depresión mayor que causan malestar clínicamente significativo y presentes durante más de dos semanas, pero no cumplen criterios para el diagnóstico de ningún trastorno depresivo.

Es común en población mayor la presencia de este último tipo de depresión, con sintomatología insuficiente como para determinar el diagnóstico de un trastorno. No obstante, es importante atender a los signos que el paciente presenta, así como a la sintomatología propia de otras afecciones como ansiedad.

Síntomas de la depresión en la tercera edad

La presentación de un trastorno puede no ser igual en población mayor, por lo que se detallan a continuación los síntomas más comunes:

  • Incapacidad de sentir placer.
  • Alejamiento de los amigos y familia.
  • Falta de motivación y baja tolerancia a la frustración.
  • Signos vegetativos: aumento o pérdida de peso y apetito, fatiga, despertar temprano, variaciones diurnas, estreñimiento, sequedad bucal.
  • Dolor de cabeza.
  • Lenguaje pobre, carente, falta de espontaneidad.Recursos Ley Dependencia
  • Sentimientos de desesperanza, inutilidad, culpa, preocupaciones somáticas, etc.
  • Dificultad para concentrarse, quejas de memoria, desorientación aparente.
  • Desvalorización personal.

Terapias para la depresión

El tratamiento con mayor eficacia de éxito comprobado y rigor científico, es la combinación de terapia farmacológica y terapia psicológica. En Salus Mayores somos expertos en la atención del mayor y ofrecemos un servicio de atención psicológica, que pretende conseguir la disminución de los síntomas y aumentar con ello la funcionalidad del paciente. Para ello los objetivos principales son:

  • Aumentar la activación conductual: la falta de interés en las actividades radica en la incapacidad para sentir placer, o disfrutar de actividades que antes resultaban placenteras. Esto produce un abandono progresivo de rutinas y actividades, y con ello una reducción del refuerzo intrínseco que estas producen.
    Según diferentes teorías psicológicas, esta falta de refuerzo contribuye al mantenimiento de la sintomatología clínica, por lo que uno de los principales objetivos es la activación conductual, o realizar las actividades y tareas que antes se realizaban incluso en ausencia de motivación.
  • Disminución de pensamientos disfuncionales: en el marco de la terapia cognitivo-conductual, los pensamientos influyen en el estado emocional de las personas, condicionando con ello su bienestar subjetivo. Los sentimientos de infravaloración, la desesperanza sobre sí mismo, el futuro y el mundo, son fuentes de malestar psicológico, y por ello es importante identificar los posibles pensamientos disfuncionales y los esquemas de pensamiento que pueden estar generando la sintomatología del paciente.
  • Aumentar el bienestar subjetivo: mediante actividades gratificantes, trabajo de autoestima, talleres de habilidades sociales, actividades grupales, etc. Los talleres grupales donde se abordan estos temas ayudan a los pacientes mayores a sentirse más comprendidos y validados emocionalmente.

Se recomiendan otras pautas en el trabajo con los mayores:

  • Atender a las quejas de problemas de salud. Es posible pasar por alto problemas reales que interpretamos como llamadas de atención.
  • No insistir en que se anime para intentar salir de la depresión. Esta insistencia puede aumentar la depresión y el paciente puede sentirse incomprendido.
  • Dar apoyo y cariño. Es importante que el paciente esté rodeado de personas queridas. No potenciar su posible necesidad de aislamiento.
  • Aumentar la sensación de utilidad y seguridad.

Tratamientos para la depresión en ancianos en Madrid

En Salus Mayores somos especialistas en la atención del mayor, y valoramos la importancia del bienestar emocional en todas las etapas del ciclo vital. Por eso ofrecemos un enfoque global en el tratamiento de nuestros pacientes, atendiendo a todas sus necesidades: físicas, funcionales, sociales, psicológicas y cognitivas.

Según nuestra experiencia y la de todos nuestros profesionales, la manifestación de los síntomas en esta población a veces no se ajusta a patrones o criterios diagnósticos, y en muchas ocasiones aparece sintomatología comórbida (ansiedad y depresión por ejemplo); por lo que es necesario una evaluación exhaustiva y un gran conocimiento de todos nuestros profesionales, para una actuación precoz ante los primeros síntomas.

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