Accede a ayudas mensuales de hasta 747€ de la Ley de Dependencia. Infórmate aquí

INFECCION DE ORINA Y DEMENCIA: ¿Cómo se relacionan el cerebro y la vejiga?

La infección de orina es uno de los procesos infecciosos mas comunes entre los mayores, ya que su sistema inmunitario es mas débil y los hace vulnerables a ellos. En los jóvenes provoca síntomas físicos como el aumento de la frecuencia y el dolor al miccionar, sangre en la orina o incluso fiebre.

Los mayores que la sufren no solo experimentan estos signos, sino que aparecen otros que pueden resultar muy extraños y difíciles de conectar con una infección. En las personas en rehabilitación de Alzheimer o demencia, las infecciones del tracto urinario pueden respetar fuertes cambios de conducta y provocar delirium.

El delirium o síndrome confusional- Muchos cuidadores refieren que su familiar con deterioro cognitivo, de un día para otro comienzan a estar agitados, irritables o incluso eufóricos- hasta en ocasiones presentan ideas delirantes. Además, la persona con demencia no reconoce la sintomatología, y se puede acostumbrar a este tipo de síntomas, sin ser consciente del avance de la infección.

Síntomas de infección urinaria en adultos mayores

Los síntomas de una infección urinaria en adultos mayores pueden ser similares a los que aparecen en personas jóvenes, aunque no siempre se manifiestan de la misma manera. En algunos casos, los signos urinarios son poco evidentes y los primeros cambios que detecta la familia o el cuidador están relacionados con el comportamiento o el estado mental.

Entre los síntomas más habituales de una infección de orina en personas mayores se encuentran:

  • Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
  • Escozor o dolor al orinar.
  • Sensación urgente de tener que ir al baño.
  • Dolor en la parte baja del abdomen.
  • Orina con un aspecto diferente al habitual.
  • Presencia de sangre en la orina.
  • Fiebre o escalofríos.
  • Cansancio y malestar general.
  • Cambios repentinos en el comportamiento.
  • Confusión o desorientación.

En personas con deterioro cognitivo, Alzheimer o demencia, estos últimos síntomas pueden ser especialmente importantes. Una modificación brusca del estado habitual de la persona, especialmente si aparece en pocas horas o días, debe valorarse clínicamente para determinar cuál es la causa.

¿Puede una infección urinaria provocar desorientación en ancianos?

Sí. Una infección urinaria puede coincidir con la aparición de desorientación en personas mayores, especialmente cuando existe una mayor vulnerabilidad física o cognitiva.

El cambio puede ser llamativo: una persona que normalmente reconoce a sus familiares puede comenzar a no identificarlos, no saber dónde está o mostrar dificultades para seguir una conversación. También puede presentar inquietud, somnolencia o un comportamiento completamente diferente al habitual.

Este cambio repentino no debe interpretarse automáticamente como un empeoramiento permanente de la demencia. En algunos casos puede tratarse de un síndrome confusional agudo o delirium, cuya causa debe ser estudiada.Infección de Orina y Demencia 2

Infección de orina en ancianos con demencia

La relación entre infección urinaria y demencia es especialmente relevante porque las personas con Alzheimer u otros tipos de deterioro cognitivo pueden tener dificultades para identificar, expresar o comunicar síntomas.

Una persona con demencia puede no explicar que siente escozor al orinar, que tiene dolor o que necesita acudir al baño con más frecuencia. Por este motivo, los familiares y cuidadores pueden detectar antes los cambios de comportamiento que los síntomas urinarios.

Por ejemplo, puede aparecer de manera repentina:

  • Mayor irritabilidad.
  • Agitación sin una causa aparente.
  • Confusión.
  • Desorientación.
  • Alteraciones del sueño.
  • Conductas poco habituales.
  • Alucinaciones.
  • Ideas delirantes.
  • Somnolencia o disminución de la atención.

Es importante diferenciar estos cambios repentinos de la evolución habitual de una enfermedad neurodegenerativa. La demencia suele evolucionar de forma progresiva, mientras que el delirium aparece habitualmente de forma más brusca y puede fluctuar a lo largo del día.

Las infecciones de orina en ancianos con Alzheimer requieren especial atención porque los cambios cognitivos pueden confundirse fácilmente con una progresión de la propia enfermedad.

Si una persona con Alzheimer presenta de repente más confusión, agresividad, alucinaciones, somnolencia o dificultades para realizar actividades que normalmente podía hacer, es recomendable valorar si existe alguna causa médica que esté provocando este cambio.

Una infección es una de las posibles causas de un estado confusional agudo, aunque no todas las alteraciones de conducta en una persona con Alzheimer se deben a una infección urinaria.

¿Por qué la infección de orina afecta a la cabeza?

Una de las preguntas frecuentes de los familiares es por qué una infección de orina puede afectar al cerebro y provocar cambios de conducta.

El organismo responde a las infecciones mediante una respuesta inflamatoria. En las personas mayores, especialmente cuando existe fragilidad, deterioro cognitivo u otras enfermedades, esta respuesta puede contribuir a alterar temporalmente el funcionamiento cerebral.

El resultado puede ser un estado de confusión aguda conocido como delirium. La persona puede tener dificultades para mantener la atención, desorientarse, presentar alteraciones de la percepción o mostrar cambios importantes en su comportamiento.

Por eso, cuando un familiar mayor cambia de comportamiento de forma repentina durante una infección, no se trata necesariamente de que la demencia haya avanzado de golpe. Es necesario valorar qué está provocando ese cambio.

Síndrome confusional por infección urinaria

El síndrome confusional por infección urinaria puede aparecer de forma repentina y presentar una intensidad variable. El paciente puede pasar de momentos de relativa normalidad a periodos de gran confusión, agitación o somnolencia.

El delirium no es simplemente estar más despistado de lo habitual. Se caracteriza por una alteración aguda de la atención y de la conciencia, acompañada en ocasiones de cambios en la memoria, la percepción, el pensamiento y el comportamiento.

En una persona con demencia, identificarlo puede ser especialmente complicado porque algunos síntomas pueden parecerse a los de la enfermedad de base.

Por este motivo, es importante prestar atención a cuándo aparecen los cambios y cómo evolucionan. Una modificación brusca respecto al estado habitual merece una valoración médica.

¿Cuánto dura el delirio por infección urinaria?

La duración del delirio por infección urinaria puede variar considerablemente de una persona a otra. No existe un número exacto de días que pueda aplicarse a todos los pacientes.

Cuando el delirium está relacionado con una infección, su evolución dependerá de la causa, del estado general de la persona y de la rapidez con la que se identifique y trate el problema que lo está provocando.

Aunque la infección se haya tratado, el estado confusional puede no desaparecer inmediatamente. En personas mayores y especialmente en quienes presentan demencia, la recuperación puede ser más lenta.

Si la confusión persiste, empeora o aparecen nuevos síntomas, es necesario volver a consultar con un profesional sanitario para descartar otras causas.

Signos de delirium cuando existe infección en el tracto urinario:

  • Confusión
  • Intranquilidad
  • Empeoramiento repentino de síntomas de demencia
  • Ideas delirantes
  • Alucinaciones
  • Aumento de la agitación
  • Malestar general

La mayoría de las infecciones se producen por bacterias, por lo que se activa la respuesta inmunitaria. El cerebro, muy sensible a la infección en el Sistema nervioso central, la medula y sus efectos en cualquier parte del cuerpo, provoca que, según diversos especialistas, su química se vea alterada, dando lugar a estos cambios en la conducta.

¿Cómo distinguir una infección urinaria de un empeoramiento de la demencia?

Una de las mayores dificultades para las familias es saber si un cambio de comportamiento corresponde a la evolución del deterioro cognitivo o a un problema médico añadido.

Como orientación general, un empeoramiento repentino en cuestión de horas o pocos días hace especialmente importante descartar causas agudas, entre ellas infecciones, alteraciones metabólicas, efectos de medicamentos, deshidratación u otros problemas médicos.

Por el contrario, la progresión de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer suele producirse de manera gradual, aunque cada persona evoluciona de una forma diferente.

Por ello, ante un cambio brusco del estado mental de una persona mayor con demencia, no conviene atribuirlo automáticamente a la enfermedad. La valoración de un profesional sanitario puede ayudar a identificar la causa.

¿Qué hacer ante una infección de orina y cambios de conducta?

Cuando una persona mayor presenta síntomas compatibles con una infección urinaria y, además, aparece confusión, desorientación o un cambio repentino de conducta, es recomendable solicitar una valoración médica.

El diagnóstico de una infección urinaria no debe basarse únicamente en un cambio de comportamiento. El profesional sanitario valorará los síntomas, los antecedentes y las pruebas que considere necesarias para determinar si existe realmente una infección y cuál es el tratamiento adecuado.

En especial, se debe buscar atención médica con rapidez si aparecen fiebre elevada, deterioro importante del estado general, dolor intenso, vómitos, dificultad para mantenerse despierto, dificultad respiratoria u otros signos de gravedad.

La detección y el tratamiento adecuados de la causa del delirium son fundamentales para favorecer la recuperación del estado mental y evitar complicaciones.

Infección urinaria en personas mayores: la importancia de detectar los cambios

Las infecciones urinarias son frecuentes en las personas mayores y sus manifestaciones pueden ser diferentes de las que aparecen en adultos jóvenes. En quienes presentan Alzheimer o demencia, un cambio brusco de conducta puede ser uno de los primeros signos que lleve a los familiares a consultar.

La confusión, la desorientación, la agitación o las alucinaciones de aparición repentina no deben considerarse necesariamente una nueva fase de la demencia. Pueden indicar un delirium y requieren una valoración para encontrar la causa.

Conocer estos signos permite a familiares y cuidadores prestar atención a cambios que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos y facilitar que la persona reciba atención sanitaria cuando la necesite.

Conoce nuestro servicio de neuropsicología para mayores en Madrid

Autor: Alba González Quevedo

Logo de la Unión Europea, Fondos Europeos Logo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia
Contactanos