¿Alguna vez has sentido que «tu cabeza no está donde debe estar»? A menudo, lo que interpretamos como fallos de memoria son, en realidad, despistes atencionales. Como neuropsicóloga, suelo explicar que la atención es la «llave» que abre la puerta de la memoria: si la llave no gira, la información nunca llega a guardarse.
En este artículo, descubriremos qué es este proceso y cómo podemos entrenarlo mediante la estimulación cognitiva para mantener nuestra autonomía y agilidad mental.
1. La Atención: El filtro de nuestro cerebro
La atención es un proceso cognitivo fundamental que actúa como un filtro cerebral. Su función es seleccionar, dirigir y concentrar nuestros recursos mentales en estímulos importantes, mientras ignoramos lo que no es relevante.
Es esencial para la supervivencia y el aprendizaje. Sin ella, nos veríamos desbordados por la cantidad de sonidos, luces y sensaciones que nos rodean constantemente.
Tipos de atención en personas mayores
La atención no es una sola se divide en diferentes «escalones» según el esfuerzo que requiera:
- Arousal (Activación): Es el nivel más básico. Es nuestra capacidad de estar despiertos y en alerta.
- Atención focalizada: La capacidad de centrarse en un estímulo concreto (ej. girarse al oír nuestro nombre).
- Atención sostenida: Mantener el foco durante un tiempo largo (ej. leer un libro o ver una película).
- Atención selectiva: Ignorar distractores para centrarse en algo (ej. leer con la radio de fondo).
- Atención alternante: Cambiar el foco entre tareas con distintos requisitos (ej. cocinar y atender una llamada).
- Atención dividida: Atender a dos cosas a la vez (ej. caminar mientras se mantiene una conversación).
2. ¿Por qué es tan importante entrenarla?
La calidad de nuestra atención no es fija, depende de factores como la motivación, el interés y la fatiga. Una atención deficiente impacta directamente en nuestra capacidad para realizar tareas diarias.
La buena noticia es que, al igual que un músculo, la atención se puede entrenar, mejorar y mantener mediante la estimulación cognitiva.
3. Ejercicios prácticos de estimulación
Desde la neuropsicología, utilizamos actividades que desafían al cerebro de forma lúdica:
- Los juegos tradicionales de mesa como domino, ajedrez, cartas, damas y bingo fomentan la concentración, la atención sostenida, la memoria y planificación.
- Ejercicios mentales y rompecabezas: Los sudokus potencian la lógica y la concentración, mientras que los crucigramas y autodefinidos ayudan a mejorar la atención focalizada y el vocabulario. Por su parte, la sopa de letras ejercita la atención selectiva y la percepción visual, los puzzles trabajan la atención visoespacial y la planificación, y actividades como buscar las diferencias resultan muy útiles para entrenar la atención sostenida.
- Actividades con fichas y juegos de lápiz y papel como por ejemplo unir puntos para formar figuras, ejercicios con letra y números como buscar letras específicas en textos cortos o completar secuencias de números.
- Ejercicios de atención auditiva: Por ejemplo, reconocer sonidos específicos de la naturaleza o la música, seguir instrucciones orales que impliquen varios pasos, etc.
4. Cómo trabajar desde casa (sin materiales especiales)
Tu propia rutina diaria es el mejor gimnasio mental. Aquí tiene algunas ideas:
- Tareas domésticas estructuradas: Cocinar siguiendo una receta nueva le obliga a secuenciar pasos y mantener el foco.
- Tareas duales: Intente escuchar las noticias mientras dobla la ropa; al terminar, trate de recordar los puntos clave de lo que escuchó.
- Lectura y escritura: Leer el periódico en voz alta o escribir un diario fomenta el nivel atencional y la memoria de trabajo.
- Cuadernos especializados: Existen cuadernos de estimulación cognitiva diseñados por profesionales que ofrecen ejercicios graduados por dificultad.
5. Consejos de oro para la estimulación en casa
- Empieza con ejercicios cortos y de preferencia por la persona mayor ya que eso facilitar la adherencia y motivación el ejercicio.
- Adaptar la dificultad: Los juegos deben ser desafiantes, pero no frustrantes. Empieza con ejercicios fáciles y ve aumentado la dificultad.
- Eliminar distracciones: Lrear un entorno tranquilo para realizar la actividad., evitar ruidos y sonidos altos.
- Descansos activos: Respetar sus ritmos y los tiempos de descanso para ayudar a la capacidad de concentración.
- Constancia: Es mejor dedicar poco tiempo diariamente, entre 15 o 20 minutos, que muchas horas en un solo día. Es importante crear una rutina.
- Refuerzo positivo: Animarlos en sus logros sin presionar, respetando su ritmo y su motivación.
Neuropsicóloga
