Hoy contaremos en el blog cuáles son los efectos que tiene el exceso de medicación en mayores. El envejecimiento es un proceso en el que suceden una gran cantidad de cambios que afectan a todos los sistemas y órganos de nuestros mayores, provocando alteraciones en todos los niveles. Se trata de un proceso heterógeneo, puesto que no todos envejecen de la misma forma ni a la misma velocidad y viene determinados por factores sociales, culturales, psíquicos, orgánicos, etc. Destacar la importancia de mantener un envejecimiento activo para ralentizar la velocidad degenerativa.

Un punto importante dentro de este proceso es el relacionado con la farmacología. La importancia se centra en que a medida que vamos envejeciendo, aumenta la probabilidad de padecer diferentes enfermedades, siendo la mayor parte de ellas crónicas e irreversibles, por lo que se necesita un tratamiento farmacológico para frenar el avance de las mismas. Como consecuencia de la pluripatología mantenida en el tiempo, también se hace visible la plurifarmacia que provoca que nuestros mayores tengan que tomar varios fármacos a la vez en repetidas ocasiones durante el día.

Las repercusiones que esto provoca están destinadas a la probabilidad de sufrir interacciones medicamentosas entre uno y otros fármacos. Esto se explica porque cada uno de los fármacos que administramos tiene un mecanismo de acción, una función y una serie de efectos adversos. Además de ello, existen medicamentos que potencian el efecto de otros y, por el contrario, hay una proporción que lo disminuye. Esto puede provocar en un momento determinado dos cosas importantes. Por un lado, si estamos hablando de un fármaco inductor, tenemos que tener especial cuidado con el resto de fármacos que se administran a la vez porque puede disminuir su efecto, por ejemplo, un antiepiléptico como la fenitoína puede disminuir el efecto de un anticoagulante oral como el sintrom, aumentando la probabilidad de sufrir nuevos eventos trombóticos. Por el contrario, si encontramos un fármaco inhibidor como por ejemplo la claritromicina (antibiótico), se potencia el efecto del anticoagulante, por lo que la persona que lo consume podría tener más riesgo de hemorragia.

Como medida preventiva para evitar esta situación y teniendo en cuenta todos los cambios que se producen durante el envejecimiento relacionados con la absorción, el metabolismo, la distribución y la eliminación de los fármacos, unido a las interacciones farmacológicas, es necesario controlar el tratamiento farmacológico y sobre todo estar pendientes a cualquier tipo de alteración que se presente porque puede ser indicativo de intoxicación farmacológica, posiblemente porque el fármaco no se está distribuyendo correctamente y se está concentrando en el torrente sanguíneo.

Desde el Centro de Día Salus Mayores, se realiza una revisión completa de la medicación que toma cada usuario en momentos diferentes, al igual que se evalúa cualquier cambio de tratamiento que se produce ante una determinada situación aguda y, por supuesto, la introducción de un nuevo fármaco. Esta última parte es imprescindible para asegurar que la adherencia al tratamiento farmacológico pautado está siendo correcta con el objetivo de poder identificar cualquier efecto adverso que se debe notificar inmeditamente para suspenderlo o cambiarlo por otro medicamento.

Además de esto, es muy beneficioso para favorecer que el paciente tome la medicación que entienda cuáles son los beneficios de hacerlo en la medida de lo posible, que se explique la forma de administación y que ésta sea sencilla, añadiendo la importancia de contar con una red de apoyo social que pueda supervisar que esto se cumple, sobre todo en cualquier cambio de tratamiento.

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