Después de padecer un ictus o ACV (accidente cerebrovascular) aparecen ciertas disfunciones musculares, en la fase inicial las extremidades afectadas están muy flácidas o con muy poco tono muscular, pero días después de aparecer la parálisis se produce un aumento progresivo del tono de los músculos que conocemos como espasticidad.

La espasticidad es uno de los problemas más frecuentes tras un ictus, y afecta entre el 20 y el 40% de los casos. Se desarrolla de manera gradual, manifestándose generalmente en los primeros meses.

Aunque no siempre causa molestias, puede provocar dolor y contracturas musculares. Su principal problema es que puede interferir en el desarrollo de tareas de la vida diaria como el aseo, el vestido y la alimentación. La espasticidad condiciona una tendencia progresiva a una postura con el brazo flexionado y la pierna extendida que, si no se combate, puede hacer que las extremidades adopten posiciones permanentes que hacen difícil su funcionalidad.

La espasticidad puede ser combatida manteniendo posturas adecuadas cuando se está en reposo y con una rehabilitación apropiada. Entre las diferentes técnicas de fisioterapia que reducen de manera significativa el tono muscular, reduciendo la espasticidad y sus problemas asociados encontramos:

  • Punción seca: La punción seca consiste en una punción de una banda tensa del músculo situada dentro del PGM (Punto Gatillo Miofascial), con una aguja estéril de acupuntura. Los Puntos Gatillo Miofasciales son zonas del músculo, donde los componentes que participan en la contracción muscular (actina y miosina) se bloquean. Con la punción seca se rompen estos bloqueos, creando un proceso de reparación, volviendo a restablecer la estructura interna del músculo y recuperando así su función. Cuando existe daño neurológico el objetivo es reducir la hipertonía, espasticidad y recuperar la funcionalidad.
  • Termoterapia: Esta técnica consiste en la aplicación de calor superficial (como en el caso de los Infrarrojos) o profundo (mediante Ultrasonidos) para producir una relajación del músculo afectado.
  • Estiramientos: Es aconsejable realizar estiramientos de la musculatura afectada mínimamente dos veces por semana, aunque se aconseja una frecuencia diaria. Los estiramientos pueden ser dinámicos o estáticos, en este caso es más recomendable realizar estiramientos estáticos, repitiendo el ejercicio 3 veces y manteniendo el músculo en posición de estiramiento unos 30 segundos.
  • TENS: la  Electro estimulación nerviosa trans cutánea (TENS) es una maquina que se utiliza para relajar la musculatura y aliviar el dolor rápidamente. Se trata de una técnica de fisioterapia que consiste en aplicar una corriente eléctrica sobre la piel a través de unos electrodos para que penetre a la zona corporal que nos interesa. Se aplica sobre pacientes con algias en cualquier parte del cuerpo, relacionadas a efectos traumáticos o nerviosos.
  • Hidrocinesiterapia: La hidroterapia es una rama de la hidrología  que utiliza las características mecánicas y térmicas del agua  sobre el organismo humano con fines terapéuticos y constituye una actividad terapéutica y lúdica que complementa el tratamiento fisioterapéutico de los pacientes con algún tipo de trastorno neurológico (ACV, TCE, Parkinson, Esclerosis múltiple, ELA, PCI, etc.) Esta terapia además de conseguir importantes mejorías físicas, también proporciona mejoras en los aspectos cognitivos. Influye positivamente en el estado de ánimo y aumenta la relajación, lo que mejora la concentración y facilita el sueño.

Victoria Manjón Segovia

Fisioterapeuta en Salus Mayores Nº colegiada: 9.915