Cuando hablamos de transferencias, en el ámbito sanitario, nos referimos a los cambios de posición que nos llevan del decúbito (posición de tumbados), a la sedestación (sentados) y de sedación a bipedestación (posición de pie) y en sentido inverso, desde bipedestación a sedestación y a decúbito.

Estos movimientos se suelen realizar de manera automática, son gestos aprendidos y en los que no tenemos que pensar para realizarlos. Pero estos movimientos hay veces que por distintos motivos, como alteraciones del sistema nervioso central (SNC), encamamientos prolongados por procesos traumatológicos u orgánicos, o cualquier proceso que conlleve una pérdida de fuerza, coordinación, o recorrido articular, pueden verse dificultados e incluso impedidos.

Es importante entonces el proceso de reaprendizaje de los mismos para poder lograr un mayor grado de autonomía. Vamos por ello a explicar a continuación como de realizar estos cambios de posición de la manera mas “económica” posible, es decir, con el menor esfuerzo necesario para así facilitar que se lleven a cabo de manera autónoma, sin precisar ayuda de un tercero.

Paso de decúbito a sedestación (de tumbado a sentado)

Lo primero que debemos hacer es colocarnos en decúbito lateral mirando hacia el lado de la cama por el que vamos a levantarnos y lo bastante cerca del borde para que nos podamos levantar, pero no tanto que corramos el riesgo de caernos al incorporarnos. Una vez que estamos en esta posición, el segundo paso sería llevar las rodillas hacia el pecho y sacar los pies por fuera de la cama. En este momento nos impulsamos con el brazo que tenemos en la parte superior y utilizamos el codo que tenemos entre el cuerpo y el colchón para apoyarnos y seguir incorporándonos hasta quedar sentados.

Unas vez que nos hemos sentado, y antes del pasar a bipedestación, es importante tomarse un momento para comprobar que nos nos mareamos. Los mareos son frecuentes en personas que pasan mucho tiempo en decúbito por alteraciones del sistema cardiovascular secundarias al reposo y que pueden dar lugar a lo que se conoce como hipotensión postural o hipotensión ortorstática. Tomar esta precaución puede prevenir una caída.

de tumbado a sentado

Paso de sedestación a bipedestación (de sentado a de pie)

Una vez que estamos sentados, los primero es aproximarnos al borde del asiento (silla, cama,…). Después debemos echar los pies hacia atrás, de manera que queden por detrás de las rodillas y a ser posible ligeramente separados para aumentar la base de sustentación y mejorar el equilibrio una vez que nos pongamos de pie. Nos apoyamos en las manos, nos inclinamos hacia delante, hasta que el peso del cuerpo llega a los pies y nos incorporamos. Si el asiento en el que estamos sentados tiene apoyabrazos, los utilizaremos para impulsarnos, lo que facilitará la incorporación.

El proceso inverso, de bipedestación a sedestación y a decúbito, se realizaría de igual manera, invirtiendo los pasos. En el paso de bipedestación a sedestación, se puede evitar el riesgo de caída si como precaución, y para asegurarnos de que no vamos a sentarnos fuera del asiento, una vez que nos situamos con el asiento a nuestra espalda, damos unos pasos hacia atrás, hasta que tocamos con la parte posterior de ambas piernas en el asiento. De esta manera nos aseguraremos de que no estamos ni estamos demasiado lejos, ni nos hemos colocado ladeados, circunstancias que pueden producir una caída.

Isabel Alcalá-Zamora

Centro de Día Salus Mayores en Pozuelo