Te has planteado alguna vez ¿Cuál es el tratamiento correcto y Logopédico para la tartamudez en la edad adulta? Hoy lo analizamos en el blog de Salus Mayores. Aristóteles y Marilyn Monroe tenían disfemia. A la mayoría no le sonará este término, pero si se pone el de tartamudez ya todos sabemos de lo que se habla. En esta entrada vamos a conocer el tratamiento logopédico para la tartamudez en personas mayores.

La disfemia es un trastorno, que no una enfermedad, que se manifiesta especialmente en la infancia, pero los adultos también pueden padecerlo. La tartamudez afecta al 5% de la población infantil desde los 2 a los 5 años, pero el 80% suelen desaparecer solas.

Mientras que la aparición en la edad infantil no tiene causa genética conocida, en los adultos puede tener 2 causas principales: un inadecuado o inexistente tratamiento en la infancia, o un problema neurológico. A éste último se le denomina Disfemia Adquirida.

Una curiosidad que encontramos es que esta patología afecta más a los hombres que a las mujeres 4 hombres por 1 mujer.

La disfemia en la edad adulta representa doble esfuerzo, además de disminuir el tartamudeo, se debe trabajar la seguridad de la persona para que no se sienta inferior o se ponga nervioso ante algunas situaciones.

Para superar este trastorno se recomienda acudir al logopeda y al psicólogo, son los que a través de terapias ayudarán a reforzar la seguridad y mejorar la fluidez del habla. Si es un problema neurológico el neurólogo se deberá de coordinar con coordinar con los dos especialistas anteriores, y con medicación si fuese necesario.

La clave en la tartamudez es tener paciencia, no rendirse y seguir todos los ejercicios. Se debe enfocar la atención, no solo en la actividad de hablar bien, sino centrarse en actividades que se nos den bien y dejar a un lado el problema.

El objetivo del trabajo logopédico es conseguir que las técnicas básicas (respiración, articulación, control del ritmo, etc.) puedan ser incorporadas de manera efectiva a las habilidades sociales del paciente.

Algunas de las técnicas que son utilizadas en la vida diaria una persona disfémica son:

  • Relajación: El objetivo general es conseguir la relajación de la musculatura general y fonadora.
  • Respiración: Se trabaja para conseguir una coordinación fonorrespiratoria correcta, con una respiración costo-diafragmática.
  • Articulación: El objetivo es conseguir un control de la tonicidad y coordinación de la musculatura de la fonación.
  • Aspectos lingüísticos: Desarrollar la capacidad de asociar ideas y expresarlas.
  • Lectura: Conseguir la autoconfianza ante un texto escrito.
  • Conversación: Llegar a conseguir un habla relajada y con disminución de bloqueos.

 

ORIENTACIONES AL DISFÉMICO

– Reflexionar y relajarse al comenzar a hablar.

– Antes de hablar espirar un poco e inmediatamente hablar.

– Al mantener los labios en una posición óptima, las palabras saldrán mejor.

– Hablar vocalizando.

– No hablar en los bloqueos y esperar un tiempo de relajación.

– Hablar sosegada y lentamente.

– Inspirar y espirar relajando los músculos fonadores.

– Adaptar la emisión a la respiración.

– No atender a la forma de hablar, sino dedicar tiempo a pensar lo que se va a decir.

– Realizar actividades extralingüísticas expresivas.

– Hacer gimnasia y deportes ya que influyen en la voluntad y el carácter, produciendo dominio en la respiración y restableciendo el equilibrio.

– No fatigarse excesivamente y evitar el estrés.

– No leer ni asistir a espectáculos misteriosos o violentos.

– Alimentarse adecuadamente.

La disfemia es un trastorno, que no una enfermedad, que se manifiesta especialmente en la infancia, pero los adultos también pueden padecerlo. La tartamudez afecta al 5% de la población infantil desde los 2 a los 5 años, pero el 80% suelen desaparecer solas.

Mientras que la aparición en la edad infantil no tiene causa genética conocida, en los adultos puede tener 2 causas principales: un inadecuado o inexistente tratamiento en la infancia, o un problema neurológico. A éste último se le denomina Disfemia Adquirida.

Una curiosidad que encontramos es que esta patología afecta más a los hombres que a las mujeres 4 hombres por 1 mujer.

La disfemia en la edad adulta representa doble esfuerzo, además de disminuir el tartamudeo, se debe trabajar la seguridad de la persona para que no se sienta inferior o se ponga nervioso ante algunas situaciones.

Para superar este trastorno se recomienda acudir al logopeda y al psicólogo, son los que a través de terapias ayudarán a reforzar la seguridad y mejorar la fluidez del habla. Si es un problema neurológico el neurólogo se deberá de coordinar con coordinar con los dos especialistas anteriores, y con medicación si fuese necesario.

La clave en la tartamudez es tener paciencia, no rendirse y seguir todos los ejercicios. Se debe enfocar la atención, no solo en la actividad de hablar bien, sino centrarse en actividades que se nos den bien y dejar a un lado el problema.

El objetivo del trabajo logopédico es conseguir que las técnicas básicas (respiración, articulación, control del ritmo, etc.) puedan ser incorporadas de manera efectiva a las habilidades sociales del paciente.

Algunas de las técnicas que son utilizadas en la vida diaria una persona disfémica son:

  • Relajación: El objetivo general es conseguir la relajación de la musculatura general y fonadora.
  • Respiración: Se trabaja para conseguir una coordinación fonorrespiratoria correcta, con una respiración costo-diafragmática.
  • Articulación: El objetivo es conseguir un control de la tonicidad y coordinación de la musculatura de la fonación.
  • Aspectos lingüísticos: Desarrollar la capacidad de asociar ideas y expresarlas.
  • Lectura: Conseguir la autoconfianza ante un texto escrito.
  • Conversación: Llegar a conseguir un habla relajada y con disminución de bloqueos.

 

ORIENTACIONES AL DISFÉMICO

– Reflexionar y relajarse al comenzar a hablar.

– Antes de hablar espirar un poco e inmediatamente hablar.

– Al mantener los labios en una posición óptima, las palabras saldrán mejor.

– Hablar vocalizando.

– No hablar en los bloqueos y esperar un tiempo de relajación.

– Hablar sosegada y lentamente.

– Inspirar y espirar relajando los músculos fonadores.

– Adaptar la emisión a la respiración.

– No atender a la forma de hablar, sino dedicar tiempo a pensar lo que se va a decir.

– Realizar actividades extralingüísticas expresivas.

– Hacer gimnasia y deportes ya que influyen en la voluntad y el carácter, produciendo dominio en la respiración y restableciendo el equilibrio.

– No fatigarse excesivamente y evitar el estrés.

– No leer ni asistir a espectáculos misteriosos o violentos.

– Alimentarse adecuadamente.