El 5 de noviembre se celebró el Día del Cuidador, desde Salus Mayores queremos hacerlo hablando de la importante labor que realizan estas personas.

¿A qué llamamos cuidador? Según la RAE es una persona que presta servicios de atención a una o más personas en situación de dependencia. Esta persona puede ser un familiar o alguien ajena a ésta.

Según un estudio el 85% de los cuidadores son mujeres y entre un 5 y un 10% de los mayores de 65 años tienen limitaciones de autocuidado y movilidad.

Pero la gran pregunta es… ¿Quién cuida del cuidador? Las dificultades económicas, las alteraciones emocionales, la falta de tiempo para sí mismo/as, reducción o desaparición de los momentos de ocio, y un largo etcétera son aspectos a tener en cuenta si lo que pretendemos es cuidar tanto del cuidadore/as, como de nuestro familiar dependiente.

Así que si estamos en esta situación no debemos olvidar:

  • Los momentos de ocio y expansión.
  • Relacionarnos con amigos y familia.
  • Pedir ayuda siempre que la necesitemos. Indagar sobre recursos que  sirvan de apoyo en la comunidad, y por supuesto apoyarse en el resto de la familia y amigos.
  • El entorno también existe y quiere saber de nosotro/as.
  • No  aislarse.
  • Medir las fuerzas, saber hasta dónde podemos dar.
  • Poner límites.
  • Organizar nuestro tiempo priorizando pero sin olvidarnos de nosotro/as.
  • Se asertivo/a. Saber decir que no es básico para funcionar de manera óptima.

Es importante estar alerta a señales específicas que nos indican que algo no va bien, que hay que cambiar de estrategia para que la situación no acabe con nuestro estado de ánimo.

¿Cómo sabemos que un cuidador ha llegado a lo que se conoce como: “Síndrome del cuidador quemado”? A continuación citamos algunos signos que pueden ocurrir cuando estamos llegando a esta situación:

  • Desmotivación. Tristeza.
  • Pocas ganas de salir con amistades o socializar.
  • Falta de memoria o de concentración.
  • Malestar digestivo.
  • Excederse o refugiarse en malos hábitos.
  • Cambios significativos del nivel de peso.
  • Cambios de humor.
  • Dolores de cabeza.

¿Cómo podemos hacer para no llegar a estos límites?

Principalmente hemos de tener en cuenta que es uno mismo el que ha de cuidarse, si lo necesita ha de pedir ayuda a familiares, amigos, cuidadores profesionales, centros de día, residencias, etc. Ha de tomarse tiempo con uno mismo, pasar tiempo con amigos, familiares, realizar actividades fuera del hogar, como el deporte, talleres de relajación, etc.

El descanso es una parte muy importante también, se ha de dormir 8 horas y siempre con la misma rutina.

Adoptar una actitud positiva y si es necesario pedir ayuda a los servicios sociosanitarios y profesiones como los psicólogos para aconsejarnos o enseñarnos técnicas para relajarse.

Es importante ser conscientes de que si el cuidador está agotado y saturado, no va a poder dar un buen cuidado de la persona dependiente que está a su cargo.

Desde los centros de Día Salus mayores realizamos escuelas de familia para poder ofrecerles las pautas y ayuda necesarias para no sobrecargar al cuidador. También contamos con tutorías cuando el familiar las precisa o si detectamos que hay una sobrecarga. Mantener siempre un feedback entre profesionales y familiares es muy importante para que la calidad del cuidado de la persona dependiente sea la adecuada.

Desde el departamento de Terapia Ocupacional nos encargamos de dar a los cuidadores los conocimientos sobre la enfermedad que padece su familiar y la importancia que tienen los distintos niveles de deterioro sobre el enfermo, les entrenamos para que utilicen de manera positiva y efectiva el fomento de la independencia en el desempeño de las actividades básicas de la vida diaria. Les asesoramos sobre productos de apoyo y las posibles adaptaciones que podrían ser facilitadores del día a día de un cuidador y así evitar accidentes.

 

Lucía Lucas.
Terapeuta Ocupacional.

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