La enfermedad de Parkinson se trata de un trastorno neurodegerativo que afecta al sistema nervioso, produciéndose unos mecanismos de daño y posterior degeneración de las neuronas ubicadas en la sustancia negra. Estas neuronas se encargan de producir dopamina, que es un neurotransmisor fundamental para que el movimiento del cuerpo se realice correctamente.

Si el cerebro no cuenta con dopamina suficiente para mantener un buen control del movimiento, aparecen de forma gradual los síntomas motores típicos de la enfermedad. También hay otras neuronas afectadas y con ellas otros neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y acetilcolina, que originan otros síntomas no motores de la enfermedad.

La enfermedad de Parkinson es crónica y progresiva, y los síntomas empeoran con la evolución de la misma. Además es muy heterogéneo por tanto tiene síntomas muy diferentes en cada paciente y es de curso variable, por ello lo recomendable e ideal es que el tratamiento sea individualizado.

La edad de comienzo de la enfermedad está en torno a los 60 años de vida, y suele afectar más a los hombres que a las mujeres.

Con un tratamiento médico adecuado y terapias de rehabilitación, como fisioterapia, terapia ocupacional y en este caso logopedia, se puede ayudar a disminuir los síntomas de la enfermedad, y que las personas puedan mantener su actividad cotidiana y buena calidad de vida.

Síntomas de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad viene acompañada de síntomas motores y no motores. Hay cuatro síntomas motores típicos, que para diagnosticar a un paciente de enfermedad de Parkinson, a los memos debe presentar tres de los siguientes:

  1. Temblor: es característico un temblor de reposo, que aparece cuando no se realiza ninguna tarea con la parte del cuerpo que tiembla. Suele comenzar en las extremidades, pero también puede afectar a la mandíbula o la cara. No todos los pacientes desarrollarán temblor.
  1. Bradicinesia: lentitud para realizar un movimiento. Tarda más tiempo en realizar una tarea, dificultad para iniciar un movimiento o para de hacer una actividad. La amplitud de un movimiento también está disminuida, como tareas y actividades de motricidad fina que se llevan a cabo en el día a día. Cambia la escritura y letra. La marcha es lenta y a pasos cortos.
  1. Rigidez: es un aumento del tono muscular, provocando reducción de la amplitud de los movimientos, dificultad para girarse cuando están en la cama o cuando se incorporan en una silla. Esta rigidez ocasiona dolores y calambres, además disminución de la expresividad facial por rigidez de musculatura facial.
  1. Inestabilidad postural: adoptan una postura encorvada con flexión de troco hacia delante, o lateralmente, provocando riesgos de caídas y desequilibrándose.

Dentro de los síntomas no motores se suelen dar:

  1. Trastornos del sueño: somnolencias diurnas, insomnios.
  2. Pensamiento y memoria: el pensamiento se vuelve más lento, con cambios en su razonamiento, memoria y concentración. Afecta a funciones ejecutivas (como la abstracción, memoria de trabajo verbal y no verbal, la planificación y resolución de problemas) atención y funciones visuoespaciales.
  3. Trastornos neuropsiquiátricos: estado de ánimo alterado, depresión, ansiedad., alucinaciones, dificultad para controlar los impulsos.
  4. Otros: estreñimiento, aumento de sudoración, hipotensión, problemas de disfunción sexual, urinarios.
  5. Alteraciones de voz, habla, y deglución.

Pon tanto, el objetivo a nivel logopédico con pacientes de Parkinson es enfocar el tratamiento a mejorar estos síntomas no motores, en los que se producen alteraciones de voz, habla y deglución; haciendo los más tardía posible la dependencia y evitar el aislamiento social.

En todo tipo de intervención logopédica, se realiza una valoración inicial para ver el grado de afectación y realizar el tratamiento adecuado según las diversas áreas que el paciente necesite. En nuestro centro de día especializado en Parkinson trabajamos todos estos objetivos.

Los objetivos más generales a tratar son:

  • Lograr una comunicación efectiva y eficiente en todos los contextos sociales que pueda tener la persona, con la familia, amigos, etc.
  • Mantener y prevenir los componentes preservados, tanto de habla como de deglución.
  • Aprender técnicas y estrategias para mejorar la inteligibilidad del habla.
  • Atenuar alteraciones de voz y de palabra
  • Recuperar en el mayor grado los síntomas de deterioro que hayan aparecido.
  • Tratar y prevenir disfagia

Las áreas concretas a trabajar van a ser:

  • La relajación de la musculatura implicada en respiración y fonación, para mejorarla. Aumentar la sensibilidad muscular. Trabajar la musculatura facial (debido a la rigidez que suelen presentar) y así ganar expresividad. Ejercicios cervicales, y estimulaciones táctiles que realiza el logopeda.
  • La postura: conseguir eje corporal vertical, que facilite los movimientos implicados en la respiración, así como en la fonación.
  • La respiración costodiafragmática: para aumentar la capacidad pulmonar y conseguir una mayor relajación de musculatura implicada. Se trabaja con ejercicios de soplo, globos, silbatos, velas, soplar en pajitas, emisiones de vocales, emisiones de fonema /s/…etc.
  • La deglución: debe ser segura y eficaz para evitar aspiraciones y atragantamientos, por ello que la prevención y el tratamiento de la disfagia orofaríngea en Parkinson es muy importante.

Se trabajan diferentes maniobras deglutorias y se asesora en caso de necesitar alimentación adaptada con las diferentes texturas y consistencias con espesantes, por los problemas a la hora de la deglución del alimento.

  • La fonación, articulación y prosodia: normalmente suelen presentar una voz hipofónica, es decir una debilidad en timbre y volumen de la voz, es por ello que se deben atenuar estos síntomas.

Al trabajar la prosodia, se da más melodía y musicalidad al habla, haciendo menos monótona el habla tan típica de la enfermedad de Parkinson.

Otros ejercicios a realizar para mejorar la articulación del habla son las praxias orolinguofaciales y controlar el ritmo de habla y la inteligibilidad que suelen estar en algunos casos afectada.

Resumiendo, el tratamiento logopédico está enfocado a aumentar la expresividad facial y  la intensidad de la voz, mejorar los parámetros de calidad vocal, perfeccionar la articulación del lenguaje espontáneo, adecuar el ritmo del habla, mejorar la prosodia, aumentar el tamaño en calidad de la grafía y aliviar las dificultades que surgen en deglución.

Hay que entrenar y recuperar los aspectos alterados de forma aislada y, una vez alcanzada una cierta mejoría de los mismos, se trabajarán como un todo.

El papel de la intervención logopédica va enfocado a conseguir la máxima funcionalidad posible de la capacidad comunicativa, pero trabajando en las tres áreas de comunicación: la comunicación oral, la escrita y la gestual o mímica; para al fin y al cabo hacer un poco más fácil la vida de estas personas. De ahí la necesidad de iniciar de forma precoz un tratamiento específico con un logopeda y prevenir las posibles complicaciones.

Autor: Andrea Prieto García

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