La memoria es un proceso de gran importancia, que con el paso del tiempo se va debilitando. La pérdida de la memoria es una amenaza siempre presente para los adultos mayores. Los fallos de la memoria pueden suceder a cualquier edad pero son más frecuentes en la vejez; por esto es necesario tomar una serie de medidas que ayuden a que el cerebro se vuelva más flexible y ágil, aumentando así la capacidad para memorizar.

 

Hay muchos factores que influyen en la pérdida de memoria. Algunos de ellos son: la angustia y la depresión, el aislamiento y la inactividad, medicamentos que pueden interferir con la atención, enfermedades cerebrales o de otro tipo. La memoria es como un músculo. Se debilita si uno no lo cuida y ejercita. Lo mejor que se puede hacer es entrenarla ya que la estimulación mental tiene como fin frenar o retrasar la declinación que ocurre con la edad.

En el centro Salus Mayores centro de día organizamos talleres de memoria. Los lunes y miércoles de 11.30 a 12.30, un grupo reducido de entre 3 y 6 personas. Cada sesión empieza con una broma o reflexión que nos haga sonreír. Esta comprobado que cuando estemos de buen humor recordamos mejor. Luego damos unas notas para aprender más sobre nuestra memoria, como se modifica el proceso con el paso del tiempo y trucos para recordar mejor.

La valoración de los resultados es muy positiva. Los participantes se ven muy contentos descubriendo los trucos que les pueden servir para afrontar los problemas de memoria que les preocupan, comparten impresiones y disfrutan de las actividades que se proponen.

En este taller se parte del supuesto de que gran parte de los déficit de memoria que ocurren durante la vejez -dada la enorme plasticidad del sistema nervioso-, pueden ser rehabilitados o compensados para minimizar su impacto en las actividades cotidianas.

Proponemos una serie de técnicas o trucos que permiten entrenar algunas de las funciones mnésicas básicas que declinan con la edad. Por ejemplo, desde los tiempos de Cicerón, existe un método llamado de lugares o LOCI a través del cual se trata de asociar una información que se pretende recordar a lugares comunes visualizados imaginatívamente. Fue inventada cuando no eran de uso común el lápiz y el papel para hacer listas y notas; sin embargo, hoy día, están disponibles todo tipo de recursos tecnológicos de apoyo a la memoria, como agendas electrónicas de bolsillo, donde pueden incluirse la planificación diaria, etc.

La Memoria

La memoria es una capacidad cognitiva que nos permite codificar, almacenar, consolidar y recuperar las experiencias vividas, conformando la identidad de la persona a través del conocimiento de quienes somos y qué conocemos. Disponemos de dos grandes sistemas de memoria: memoria a corto plazo (MCP) y memoria a largo plazo (MLP).

  • La memoria a corto plazo es el sistema donde el individuo maneja la información a partir de la cual está interactuando con el ambiente. Esta almacena hechos, acontecimientos… cercanos en el tiempo.
  • La memoria a largo plazo (MLP) es un almacén al que se hace referencia cuando comúnmente hablamos de memoria en general. Se considera la «base de datos». Una primera distinción dentro de la MLP es la que se establece entre la «memoria declarativa»o explicita y la «memoria no declarativa»o implícita. La «memoria declarativa» es aquélla en la que se almacena información sobre hechos, mientras que la «memoria no declarativa » sirve para almacenar información acerca de procedimientos y estrategias que permiten interactuar con el medio ambiente, pero cuya puesta en marcha tiene lugar de manera inconsciente o automática.
  • Se denomina memoria sensorial a la capacidad de registrar las sensaciones percibidas a través de los sentidos.

A partir de las innumerables investigaciones que se han hecho sobre los cambios de la memoria en la tercera edad se ha llegado a la conclusión de que la memoria de trabajo disminuye en forma progresiva desde el comienzo de la edad adulta. A partir de los 70, 80 años empieza a deteriorarse también la capacidad de la memoria a largo plazo.