La realización del taller de “Las 7 bellas artes” se llevó a cabo con el objetivo de contribuir a la mejora del funcionamiento ejecutivo de algunos usuarios del centro de día que tienen déficits en este dominio y reducir la velocidad de deterioro del mismo.

En este sentido se decidió la puesta en marcha de dicho taller ya que las funciones ejecutivas son uno de los procesos que más se pierden cuando existe algún tipo de deterioro cognitivo en personas mayores. Tales funciones ejecutivas, como la capacidad de secuenciación y planificación, la flexibilidad cognitiva, la memoria de trabajo, la categorización, el razonamiento visual o la capacidad de resolución de problemas, entre otras, son unas funciones necesarias para llevar a cabo cualquier actividad e incluso las más sencillas de la vida cotidiana, por tanto es necesario trabajar con ellas en cuanto se detecte algún tipo de deterioro e incluso antes de que éste aparezca para prevenirlo. Por este motivo se decidió trabajar estas funciones desde un punto de vista activo tratando que cada participante del taller colaborara lo máximo posible en el desarrollo del mismo.

Para llevar a cabo el taller, se buscó un tema que pudiera resultar atractivo para los usuarios del centro de día y se decidió relacionarlo con los diferentes tipos de arte, música, danza, pintura, cine, arquitectura y escultura, de manera que el taller quedó estructurado en 7 sesiones, dedicando cada una de ellas a un arte distinto. La distribución de las sesiones fue de dos sesiones semanales de entre 45 minutos y 1 hora de duración, en función del estado de los usuarios y de las tareas planificadas para cada día. En el taller participaron un total de 5 usuarios del centro seleccionados en función de su nivel y grado de deterioro cognitivo.

Se utilizaron distintos materiales y medios audiovisuales para la puesta en marcha del taller, como por ejemplo, reproducciones de música o presentaciones de powerpoint, además, se utilizó material escrito en formato de fichas o recortables para trabajar distintas funciones.

El taller y las sesiones para mayores

La primera sesión se explicó a los participantes la finalidad del taller y en qué consistían las funciones ejecutivas, además, todas las sesiones se iniciaban realizando un ejercicio de orientación a la realidad para después comenzar a trabajar las funciones cognitivas programadas para esa sesión. Una de las funciones que primero se trabajó fue la categorización, mostrando a los participantes imágenes de varios objetos relacionados con el tema concreto de la sesión y pidiéndoles que las clasificasen en función de la familia a la que pertenecieran cada una. Otra forma de trabajar esta función fue leyéndoles una lista de palabras que incluía aquellas de tres categorías o familias léxicas diferentes, para que los participantes diferenciaran las tres categorías que se presentan y asignaran cada palabra a la categoría a la que pertenece.

También se trabajó la fluencia verbal, haciendo que los participantes dijeron todas las palabras que se le ocurriesen sobre un tema en concreto ya sea cine, música o pintura. Otra actividad para trabajar esta función fue jugar a “password”, dándole una palabra a cada participante y pidiéndole que dijera palabras relacionadas con ésta a sus compañeros para que éstos la adivinen.

Otra función trabajada fue la secuenciación y planificación, por ejemplo proponiendo a los participantes que ordenaran unas imágenes de la secuencia temporal necesaria para la realización de una determinada actividad, en este caso teniendo en cuenta la temática del taller, fue la realización de una película y la construcción de un edificio. También se trabajó mostrándoles palabras sueltas y pidiéndoles que las ordenaran para formar una frase correcta. También realizando laberintos de distinta complejidad es posible trabajar esta función, además, con esto podemos trabajar a la vez la flexibilidad cognitiva.

Además, también se consideró importante trabajar la inhibición, mediante la presentación de varias imágenes de distintos actores/ actrices conocidos y pidiendo a los participantes que den un golpe en la mesa sólo cuando aparezca un determinado actor.

Por otro lado, la memoria de trabajo es otra de las funciones ejecutivas muy importantes, por tanto trabajó en distintas sesiones de varias formas, algunas de ellas fueron dando a cada participante una frase de un poema sencillo que tenían que intentar memorizar para repetirla y formar el poema entre todos. Otras formas fueron jugando a “encontrar parejas”, poniéndoles una canción y que vayan repitiendo la letra de cada estrofa o mostrándole imágenes en una secuencia determinada para que ellos las colocasen de nuevo siguiendo la misma secuencia.

En otras de las sesiones se trabajaron la atención, tanto sostenida como selectiva, por ejemplo mostrando imágenes de bailarines y objetos relacionados con la danza de las que falta una parte y ellos tiene que decir qué es lo que les falta, también haciendo una actividad de buscar diferencias entre varios cuadros famosos o realizando un ejercicio de unir números para formar una figura. Además, se llevó a cabo un ejercicio en el que se trabajó además de la atención, el razonamiento visual, ya que se les enseñó una figura geométrica y los participantes tenían que decir por cuántas figuras más pequeñas estaba formada. Para continuar trabajando el razonamiento visual, se llevó a cabo otra actividad en la que se les enseñó varias imágenes de objetos relacionados con un arte, como fue la pintura, y se les pidió que tacharan aquellos que no pertenecieran a ese ámbito, o también mostrando varias imágenes de esculturas que tienen algo en común para que ellos indicasen cuál de ellas era diferente de las demás.

También se trabajó la flexibilidad cognitiva en varias sesiones, algunas de ellas en conjunto con la capacidad de resolución de problemas. Algunas formas de trabajarlo fueron plantearlas alguna situación comprometida y haciendo que entre todos generasen todas las soluciones posibles. Otra forma de trabajar esta función fue haciendo un ejercicio de cambio de reglas jugando con elementos visuales y auditivos relacionados con la música, o siguiendo como temática la pintura, pedir a los participantes que hicieran un dibujo que cubriese unas determinadas características y después que lo repitieran pero teniendo en cuenta otras características diferentes.

Para terminar, se trabajaron, aunque en menor medida, las funciones premotoras realizando distintas secuencias de movimientos con los pies y brazos, o de sonidos, para que los participantes las repitieran, con lo que se trabajó también el ritmo.